Después de compartir en las redes el artículo, no son pocas las historias que me habéis hecho llegar sobre sueños con muertos y mensajes sanadores para vuestra vida.
 
Te comparto algunos de los relatos que me han llegado porque si una cosa pretendo en estos escritos, es que empecemos a dar voz y reclamar aquellas experiencias que TOD@S tenemos pero que much@s callamos por miedo a la sentencia del juicio y el rechazo.
 
Y mientras compartimos historias como hacían nuestras abuelas fuego en mano y orejas atentas en tardes frías como las de hoy, quizás podamos empezar a dilucidar un poco sobre el para qué de este tipo de sueños, los consideremos visitaciones o contenidos puramente psicológicos.
 

Al fin y al cabo, nuestros sueños no son solo nuestros, son del mundo y para el mundo. 

Como te quedas?

Gallina de piel verdad?

Estas son solo 4 de las historias que me habéis hecho llegar. Estoy segura que algún recuerdo se habrá despertado en ti, y lo de siempre, si tienes ganas de compartir tu historia puedes participar de mi nuevo proyecto literario clicando aquí. 

Soy muy consciente que poco tiene de método científico ( por no decir nada) recoger 4 sueños y encontrar paralelismos para sacar conclusiones, lo sé, y no es mi intención hablar de verdades palpables. Mi intención es hablar de verdades internas, sentidas, vividas.

Si quieres cambiamos la palabra verdad por Intuición.

Esa Intuición que desafía toda lógica y nos pide reclamar aquellos saberes que forman parte de nuestros huesos.

Por ello me gustaría que me acompañaras en la siguiente reflexión, ya que de lo que aquí estamos hablando es de la vivencia de la experiencia interna y cómo ésta puede resultar todo un recurso para la comprensión o ampliación del mapa de la naturaleza de realidad, el bienestar personal y la elaboración del duelo entre otros.

 

🧶¿ Y si este tipo de sueños vinieran a  mantener la comunicación con el otro lado de la vida, a guiarnos y cuidarnos?

🧶¿Y si vinieran a ponernos en contacto con la continuidad de la vida o la realidad del alma? ¿Y si este tipo de sueños, también vinieran para responder a la inquietud psicológica y espiritual que despierta la inevitabilidad de la muerte?

🧶Pero…¿y si estos sueños vinieron para ayudarnos a transitar e integrar el duelo, y también, para recordarnos aspectos que deben morir o que hemos dejado morir en nosotros y que bien representaba el personaje onírico elegido?

Un ejemplo, imagina que te encuentras ante un momento vital importante y sueñas con tu abuela difunta. Si el duelo lleva ya su recorrido hecho puedes ir a lo personal y subjetivo y preguntarte cosas tipo:

¿Cómo y quien era yo cuando ella estaba viva? ¿Puedo estar actuando de ese modo? ¿ Puede aparecer en mis sueños para brindarme esa sensación de seguridad en en vida me daba (por ejemplo)y que hoy día no consigo encontrar en ningún lado? ¿Cómo afrontaría la Laia de ese entonces la situación que ahora mismo me preocupa más?

Personalmente entiendo y vivo los sueños como cuidadores enfocados en ayudarnos evolucionar. Son una herramienta evolutiva que nos ha ofrecido madre naturaleza. Y por ello, cuando viene un ser difunto a mis noches, me gusta preguntarme qué de psicológico tiene ese encuentro místico y qué de místico tiene ese encuentro psicológico.

Así que ante la pregunta cómo distinguir si se trata de un aproyección o una visitación, y descifrar el para qué de este tipo de sueños, mi respuesta personal es:

El empeño no debe estar en descifrar si se trata de una visitación o una proyección interna. Podemos aceptar mirar los sueños de este tipo desde la doble óptica y preguntarnos. ¿ Para qué he tenido/provocado esta experiencia? Qué beneficios o reflexiones me puede traer a nivel emocional, psicológico o espiritual haber vivido esta experiencia?

Pero si aún así sigues empeñad@ en saber si es una visita, mi respuesta:

Cuando vienen te despiertas con la certeza de que has estado con ellos. Hay una presencia muy especial que otros personajes oníricos no despiertan.

¿Te ha pasado?

Laia M.

 

Retiro Ritual Online: Sueños, Muerte y Trascendencia.

Los velos entre mundos se corren cada noche al ir a soñar, y nuestros muertos y nuestras muertes simbólicas tienen mucho que contarnos aún.

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