Te invito a entrar en :
La Madriguera
Tu refugio postal
La Madriguera nace para hacer sitio a otras formas de estar, mirar y relacionarnos con lo que nos rodea.
Con un poco menos de prisa por entenderlo todo.
Con algo más de curiosidad por lo que puede pasar.
Una puerta pequeña hacia lugares que quizá ya estaban ahí.
Algo llegará a tu buzón
Una vez al mes recibirás un sobre en casa.
Dentro habrá una carta y algunas propuestas más.
Cosas que podrás tocar, transformar, guardar o dejar ir. Algunas te propondrán hacer algo. Otras, simplemente estarán ahí. Porque La Madriguera no sucede solo en la cabeza. También pasa por las manos, por el cuerpo y por ese momento en que algo ocupa un lugar real delante de ti.
Nos acompañarán los sueños, los símbolos, la imaginación, las emociones y esas preguntas que aparecen sin avisar. También lo que está ocurriendo fuera: la luz que cambia, el frío que llega, los ritmos y pequeños movimientos que trae cada momento del año.
La forma en que lo harán, eso no te lo voy a contar.
Y no contártelo también forma parte de esto.
Durante unos días sabrás que algo viene hacia ti, pero no qué. Quizá lo imagines, quizá intentes adivinarlo. Quizá simplemente tengas ganas de saber.
Pero todavía no.
Hay algo fértil en ese espacio que queda cuando la respuesta tarda un poco en llegar.
La Madriguera quiere dejar ese espacio abierto.
Ahora mismo, la Madriguera está habitada.
Las primeras Fundadoras ya están dentro.
Este otoño ya estamos inmersas en nuestro primer descenso, mientras yo sigo creando y preparando cada entrega y descubriendo, también con ellas, en qué se va convirtiendo todo esto.
La puerta volverá a abrirse en diciembre, para recibir a quienes quieran sumarse durante enero, febrero y marzo.
Hasta entonces, puedes quedarte cerca.
He abierto una lista de espera para quienes quieran enterarse cuando vuelva a haber sitio.
No es una reserva ni tienes que decidir nada ahora. Cuando llegue el momento, te escribiré.
Por ahora, toca esperar un poco.
Y, curiosamente, de eso también va La Madriguera.
Laia M.